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viernes, 28 de mayo de 2010

recepción

Me quejaba de la imagen triste que transmite el comentar que trabajo atendiendo gente... hoy llegué al *** y me comentaron que de ahora en más seré recepcionista. Es básicamente estar sentada abriendo la puerta, leyendo y boludeando en la computadora, pero sin duda tiene mucha más onda decir "Hola, soy Magdalena, 19 años, estudiante y recepcionista" que ponerme a explicar qué demonios es lo que hago en ese lugar cuando atiendo a la gente.

at work .

Señor enojado: QUIERO HABLAR CON LA ENCARGADA.
Bubulina: se retiran a las 17.30
Señor enojado: ENTONCES QUIERO QUE ME DES UNA REMERA.
Bubulina: no hay.
Señor enojado: ME VAS A DECIR QUE NO TIENEN NI UNA?!?!?!
Bubulina: no tenemos ni una.
Señor enojado: FALTA DE VOLUNTAD SE LLAMA LO TUYO QUERIDA
Bubulina: ...
Señor enojado: ¡¿CÓMO TE LLAMAS?!
Bubulina: María Magdalena I********. ¿Se lo anoto?.


¿¿Qué me haaaaago la grosa??.

El otro día me di cuenta que me da vergüenza decir que trabajo atendiendo gente. Sueno mediocre, aburrida, sin vuelo y sin buen sueldo. Y sueno asi, porque mi trabajo es mediocre, aburrido, sin vuelo y sin buen sueldo. Pero también es el único trabajo en el que me pagan por trabajar 3 horas y media (y me pagan 5 pesos más de los que deberían). La realidad es que me encantaría encontrar un trabajo copado donde pueda hacer algo más interesante que pelearme con señores enojados que me gritan que no tengo voluntad y que les falto el respeto por no querer darles una remera (que, además, es fea... muy fea).

Y no puedo desligarme de la imagen clichè de empleada pública. Triste, solitaria, abandonada por la vida y el buen gusto, con anteojos muy feos, el pelo espantoso atado en un rodete y vestida toda de marrón y beige.

Yo, por lo menos, le pongo onda y sonrio.

martes, 2 de marzo de 2010

!!!

Hoy me sorprendí. Me levanté. Me metí. Me enojé. Grité. Y temblé. TEMBLÉ. No me tembló la voz, temblé yo. Mucha ¿euforia?. Demasiado coraje.