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jueves, 4 de marzo de 2010

aquellas pequeñas cosas .

Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia. Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón. Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.

La vida es una suma de pequeños momentos. Hay momentos alegres, felices, otros no tanto... segundos que nos van a marcar por siempre. Un abrazo, un beso, una verdad, una sorpresa, una mentira, alguna tarde. Creo que lo importante es mirar adelante y no enredarse en lo que ya pasó. Generalmente hablo de un pasado que no te deja avanzar por miedo, pero también creo que enamorarse de algo que sucedió y vivir feliz dentro de una fantasía es igual de malo. Lo creo, si si, pero la parte de la práctica ya es un poco más dificil. (¿Has lo que yo digo mas no lo que yo hago?)

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡no todo está perdido!

Recuerdo que en una oportunidad alguien me planto. Que durante dos años y medio me vi obligada a pagar absolutamente todo... si, TODO. Que, literalmente, otro alguien me calló durante una romántica cena para evitar que interrumpa su muy poco interesante monólogo sobre su padre y la política. Una vez, después de un par de días de haberse fugado, alguien me llamó para decirme "lo siento, pero prefiero a mi ex, un gusto haberte conocido". Oh! y en otra oportunidad, luego de pedir mi plato, me sugirieron "¿No preferirías una ensalada en vez de una porción de papas fritas?" ("claro que no!"). Y claro, no puede faltar la escena de película adolescente norteamericana donde echo a un chico de casa y al otro día comienza a regar por la escuela el rumor de que tuvimos sexo all night long.
Pero no todo está perdido... los príncipes azules no existen, son una fantasía creada para personas como yo, pero sí existen todavía hombres que te abren la puerta del coche y que te dicen que estás linda en vez de comentarte que deberías dejar de comer tanto o que te vendría bien alguna cirugía estética!.
¡No puedo dejar de sorprenderme!.
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(hoy leí un post en el blog de Elena que me hizo recordar los pequeños y/o grandes desastres que soporté a lo largo de mi corta pero anecdótica vida... pero las recuerdo con gracia y a algunas hasta con ternura)

miércoles, 6 de enero de 2010

Llegaron ya, los Reyes eran tres ♫

Los zapatos, un poco de pasto, un vaso de agua y una copa de vino. Hasta los seis años realicé con esmero cada paso para asegurarme que tanto los Reyes como los camellos se sintieran bienvenidos.
Pero un día, un seis de enero de mil novecientos noventa y siete, me desperté muy temprano, me levanté, caminé hacia la cocina con los ojitos brillando de emoción y lo ví... lo ví a él, apoyando la pista de Hot Wheels junto a los zapatos de Nano. Y me vió, me saludó y me dijo: "Magui, los Reyes Magos no existen".
Con que facilidad le destruyen a uno las ilusiones. Qué poco hace falta para arrebatarle a una inocente niña los sueños. Puedo decir que yo era mucho más feliz cuando creía que tres Reyes se acordaban de mi cada año y me regalaban justo lo que quería porque me portaba bien.
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... yo por las dudas dejo las converse al lado de la ventana.
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(igual, mis padres la tenian re clara: volcaban el vino, se tomaban el agua y hasta hacian desaparecer el pasto para darle más emoción al asunto)

martes, 5 de enero de 2010

50/50

De chiquita después de jugar al fútbol los sábados con papá y hermanos, iba corriendo a mi cuarto a ver que mi hijito estuviera bien y le preparaba la comida en mi cocinita de plástico. Después lo bañaba, lo cambiaba y lo ponia a dormir en la cuna. Acto seguido, me iba a jugar al Mortal Kombat en el Sega con mis hermanos o a peleas con Power Rangers... aunque el mejor juego era cuando nos dividíamos en equipos y jugabamos a la guerra: papá y yo con el castillo medieval y muchos soldaditos, Tomi y Nano con el fuerte de los Playmobil y con indios y sheriffs. A la noche, antes de dormirme, ponia a todos mis 47 peluches alrededor y a mi hijo a upa y les leía algún cuento.
Un día me ponía una gorra, pantalón de jean y remera de boca con un buzo en la cintura; al día siguiente elegía un vestido blanco con flores, zapatos y trencitas.
Después de escuchar el cd de Spice Girls, ponía el de Sumo.
Mis juguetes preferidos eran mis Barbies y las tres pistas de Hot Wheels.
Los días de semana no me separaba de la tele mientras pasaban Chiquititas; pero los domingos, si no iba a la cancha, me quedaba mirando a Boca.
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Y si, mi infancia alguna secuela debió dejar.