Sueño con escaparme algún día al sur. Me encanta viajar en auto. Me encanta escuchar música mientras viajo y mirar por la ventana buscando detalles que, estoy segurísima, nadie nota. Hay veces que quiero que el viaje no termine nunca o que dure al menos unos minutos más. En mi viaje imaginario paro en el camino a mirar el paisaje y sacar fotos. Hay mucho sol y me siento en el capot del auto y me quedo descansando y tomando mate. Perdón, pero el mate me gusta dulce. Amargo puedo soportarlo, pero si tengo que elegir, le pongo azúcar. Sé que es una barbaridad, que es como hacer budín de pan con pan recién comprado, pero me encanta asi. Y el viaje sigue y sigue, cada tanto paro a cargar nafta. También paro para leer un rato e intentar resolver esos juegos de ingenio que nunca termino porque no me salen. Mi preferido es el sudoku. Hasta que llego. No sé bien a dónde, pero llego. Hay una cabaña con un arroyo cerca. Si abro las ventanas puedo escuchar el ruido del agua. Y ahi, en el mismísimo momento en que abro las ventanas y escucho el silencio, me acuerdo que estoy soñando.
A veces puedo seguir la historia. Todo, menos el comienzo, puede cambiar. Algo faltaba, nunca pude completarla. Pasó el tiempo y seguí imaginando, y me seguía faltando algo. Y me hablaste. Y hablamos durante horas todos los días. Y un día, de golpe, completé el sueño. Eras lo que faltaba. Primero, creo que estuve feliz, pero después me dio miedo. Que estes ahí conmigo escuchando el ruido del arroyo significa que hasta cuando logre borrarte de mi realidad, vas a seguir viviendo en mi fantasía... y ambos sabemos que ahi es donde paso la mayor parte del tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario