Desde ayer estoy en Neuquén. El calor es insoportable, pero me gusta. El silencio es increíble. No hay nada más genial que tirarse en el río y dejar que te lleve la corriente.
Estuve todo el año queriendo estar acá... y ahora que estoy no me quiero ir. Si tuviera la posibilidad no lo dudaría ni dos segundos. Por ahora no la tengo, pero en algún momento sé que se dará y voy a poder tener mi casa cerca del río (con mi gato, mis flores y mi jardín con mesita para desayunar).
Ahora me queda disfrutar del momento. Ya tendré tiempo de soñar cuando regrese a Bs As.
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